La Empresa Agroforestal Guamá, situada en el municipio montañoso del mismo nombre, avanza en el fortalecimiento de su programa de producción de carbón vegetal destinado a la exportación, a partir de la implementación de planes fijos de trabajo que permiten un mayor control del proceso, estabilidad para los trabajadores y una mejora sustancial en la eficiencia productiva.
La iniciativa, aunque no es nueva en el sector, ha sido retomada con el objetivo de estructurar de manera más orgánica y sostenible la actividad carbonífera, una de las líneas económicas con mayor potencial de ingresos en divisas para la entidad. La estrategia busca ordenar el ritmo de producción y garantizar el cumplimiento de los compromisos internacionales contraídos por la empresa.
Según explicó a la prensa Ramón Velázquez Núñez, director general de la Empresa Agroforestal Guamá, el rediseño del esquema productivo responde a la necesidad de optimizar los resultados. “Aunque no es nuevo, el esquema ha sido retomado para estructurar mejor el proceso y garantizar sostenibilidad”, afirmó el directivo.
Las labores se han concentrado inicialmente en la zona conocida como El Alto de los Monos, un área cercana a Chivirico, el principal poblado del municipio. Allí se desempeña actualmente una brigada compuesta por 15 trabajadores, quienes tienen la meta de completar nueve contenedores marítimos de carbón vegetal en la primera partida con destino a la exportación. “Han comenzado a trabajar en El Alto de los Monos, un lugar cercano a Chivirico, el poblado principal, allí laboran 15 trabajadores, con el propósito de entregar nueve contenedores marítimos de carbón en la primera partida para la exportación”, precisó Velázquez Núñez.
El directivo detalló que la producción de esta primera etapa deberá concretarse en un plazo estimado de tres meses. El impacto económico previsto es significativo, pues se estima que esta partida podría reportar a la empresa más de ocho millones de pesos en ingresos, además de la captación de divisas frescas, con un valor aproximado de entre 3 900 y 4 000 dólares por cada contenedor exportado.
“Esa cantidad deberá completarse en un plazo estimado de tres meses y podrían reportar más de ocho millones de pesos en ingresos a la empresa, además de aportar divisas frescas, con un valor aproximado de entre 3 900 y cuatro mil dólares por contenedor”, subrayó.
Velázquez Núñez enfatizó que la obtención de estos ingresos en moneda extranjera resulta estratégica para la salud financiera de la entidad, ya que permitirá respaldar y financiar otros renglones productivos fundamentales para el desarrollo local. “La captación de divisas permitirá a la entidad mejorar su solvencia y respaldar otros renglones productivos, como el café, las hortalizas y la ganadería”, indicó.
Un aspecto distintivo del proceso productivo es su carácter mayoritariamente artesanal. Esta característica, lejos de ser una limitación, se alinea con las actuales condiciones energéticas del país, al demandar un bajo consumo de combustible. “El proceso se realiza de forma fundamentalmente artesanal, con bajo consumo de combustible, en coherencia con el actual contexto energético del país”, destacó el director general.
Desde la base productiva, Israel Medina Reina, jefe de brigada del plan fijo, ofreció detalles sobre el ritmo de trabajo alcanzado en los primeros días. La organización y la experiencia del colectivo laboral han permitido un avance rápido en las tareas iniciales. “En apenas una semana han picado tres hornos, montado dos y dejado áreas listas para continuar la corta”, explicó Medina Reina.
La materia prima utilizada en la elaboración del carbón proviene, en gran medida, de la madera derribada por el huracán Melissa, fenómeno meteorológico que afectó la región. Este aprovechamiento tiene un doble beneficio: contribuye al saneamiento de los bosques al eliminar la madera caída, y permite un uso racional de los recursos forestales disponibles sin necesidad de talar árboles sanos. Entre las especies empleadas, el directivo mencionó una de particular valor.
“La materia prima procede en gran medida de madera derribada por el huracán Melissa, lo cual contribuye al saneamiento de los bosques y al aprovechamiento racional de recursos disponibles, y entre las especies utilizadas sobresale el aromón, considerado de alta calidad para la exportación”, explicó.
En cuanto a las condiciones laborales, Medina Reina describió la dinámica de la jornada. Aunque las horas diarias de trabajo no son extensas, la naturaleza del oficio exige una dedicación que trasciende el horario habitual, especialmente en la fase de cocción. “La jornada laboral oscila entre seis y siete horas diarias, aunque los trabajadores deben velar los hornos durante la noche para garantizar la calidad del carbón”, detalló.
El sistema de pago, vinculado directamente a la producción, constituye un incentivo clave para los trabajadores. La posibilidad de obtener ingresos superiores estimula el rendimiento y el compromiso con los resultados. “Con 50 sacos de 30 kilogramos, pueden alcanzar ingresos mensuales entre 50 y 63 000 pesos, y si producen más, ganan más”, aseguró el jefe de brigada.
Andrés Mendoza Núñez, un trabajador con más de dos décadas de experiencia en la actividad forestal, ofreció su testimonio sobre el clima laboral y la motivación del grupo. A pesar de las dificultades inherentes a la tarea, la conciencia del aporte que realizan al país prevalece entre los miembros del colectivo.
“Sabemos que lo que se logre ingresar en divisas es una recuperación para el país en el momento duro que atraviesa”, expresó Mendoza Núñez, quien cuenta con 24 años de experiencia en el sector y reconoció que “pese a tratarse de un trabajo engorroso y de gran esfuerzo físico, el colectivo se mantiene motivado”.
No obstante, los propios trabajadores identificaron áreas de mejora que podrían potenciar aún más su rendimiento y seguridad. Señalaron la necesidad de perfeccionar aspectos como la alimentación y la iluminación en las áreas de labor, factores que consideran determinantes para el desarrollo óptimo de sus funciones.
Los trabajadores también señalaron la necesidad de mejorar condiciones como la alimentación y la iluminación en las áreas de labor, aspectos que inciden directamente en el rendimiento y la seguridad.
La experiencia en la Empresa Agroforestal Guamá se inscribe en un conjunto de acciones impulsadas para dinamizar las exportaciones cubanas, generar ingresos tanto en moneda nacional como en divisas, y contribuir al desarrollo económico a escala local y nacional. La iniciativa demuestra cómo un uso más eficiente y planificado de los recursos forestales disponibles puede traducirse en beneficios tangibles para la economía y la sociedad.













