La Empresa Pesquera de Las Tunas (Pescatun) proyecta un crecimiento estratégico en la producción de ostiones hasta 2030, con miras a fortalecer el desarrollo socioeconómico en comunidades costeras de la provincia oriental cubana.
La iniciativa, alineada con objetivos de sostenibilidad y seguridad alimentaria, combina inversiones locales y colaboración internacional para maximizar su impacto.
Adalberto Leyva Segura, director de Operaciones Pesqueras de la entidad, detalló que la producción actual ocupa tres hectáreas, pero la meta es cuadruplicar esa cifra.
“La proyección es llegar a 12 hectáreas, a partir de los esfuerzos propios y del apoyo de algunos proyectos de colaboración que impulsan el desarrollo sostenible de ese renglón”, afirmó.
En la bahía de Manatí, identificada como zona prioritaria por su potencial para el cultivo de ostiones, operan tres granjas ostrícolas.
Estas instalaciones, según Leyva Segura, están en proceso de modernización: “Por estos días se encuentran en reparación y fomento para incrementar el número de colectores”, precisó. La ampliación de infraestructura busca optimizar la captura y garantizar la reproducción controlada de la especie.
Paralelamente, en el municipio de Puerto Padre se evalúa la creación de una nueva granja de tres hectáreas. El proyecto, sometido a revisión técnica, contaría con financiamiento de un programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), enfocado en prácticas ecoamigables.
Mientras, en Guayabal, municipio de Amancio, avanza la construcción de otra instalación con respaldo del proyecto Conpescas Guacanayabo, una alianza entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por siglas en inglés).
Leyva Segura destacó que estas acciones no solo aumentarán la producción, sino que generarán empleos, dinamizarán la economía local y mejorarán el acceso a un alimento nutritivo.
“La demanda de ostiones en la provincia es mucho mayor que la oferta; la masa que se extrae se destina, fundamentalmente, a la comercialización en las diferentes pescaderías y para el comercio electrónico”, explicó.
Los ostiones, reconocidos por su alto valor proteico y concentración de vitaminas B, hierro, calcio y omega-3, son versátiles en su consumo: desde platos tradicionales hasta su incorporación en sopas y salsas.
Además, Pescatun impulsa el aprovechamiento integral del recurso. “Las conchas se muelen para elaborar piensos animales, especialmente para aves, lo que reduce desechos y contribuye a la protección ambiental”, subrayó el directivo.
Expertos locales resaltan que este modelo de economía circular —que integra producción, comercialización y reutilización de subproductos— podría replicarse en otras regiones del país, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.