El Gobierno ruso confirmó este jueves que mantiene conversaciones activas con las autoridades cubanas para materializar próximos envíos de petróleo y derivados hacia la isla, en un escenario regional signado por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles a aquellos países que cooperen con La Habana en materia energética.
Fuentes oficiales del Kremlin señalaron que las negociaciones avanzan por canales diplomáticos y técnicos, aunque evitaron precisar fechas ni volúmenes de los posibles cargamentos. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, reiteró que Moscú evalúa diversas fórmulas de asistencia energética para la nación caribeña, en un contexto de máxima tensión geopolítica.
“Durante todos estos días hemos estado en contacto con nuestros amigos cubanos y hemos estado discutiendo opciones para ayudarlos”, afirmó Peskov en su rueda de prensa diaria, sin entrar en detalles operativos por lo que calificó como “razones comprensibles”. El vocero subrayó además que la cooperación bilateral en este ámbito se inscribe en una tradición de “solidaridad histórica” entre ambos pueblos.
La Embajada de Rusia en La Habana ya había anticipado en los últimos días la preparación de un nuevo cargamento de hidrocarburos con fines humanitarios, en lo que supondría el segundo envío de este tipo en menos de un año.
La iniciativa busca aliviar parcialmente la crítica situación energética que padece la isla, afectada por una severa escasez de combustibles que ha derivado en apagones programados y prolongadas interrupciones del servicio eléctrico en numerosas provincias.













