El déficit comercial de Estados Unidos se amplió a un nuevo récord en 2025, según mostraron este jueves datos del gobierno, a pesar de los aranceles generalizados impuestos por el presidente Donald Trump en lo que va de mandato.
De acuerdo con el informe publicado por el Departamento de Comercio, el déficit de bienes de Estados Unidos se situó en 1.24 billones de dólares durante el año pasado, lo que supone un ligero aumento respecto al nivel de 2024. Sin embargo, el déficit comercial de bienes con China se redujo en el cómputo del año, según precisan los datos oficiales.
Al considerar tanto bienes como servicios, el déficit comercial total de Estados Unidos en 2025 se redujo a 901 mil 500 millones de dólares, desde 903 mil 500 millones en 2024, lo que representa una leve contracción interanual a pesar del incremento en el rubro de mercancías.
En el análisis por períodos mensuales, el organismo estadounidense detalló que durante el mes de diciembre el déficit total aumentó más de lo esperado, con un crecimiento del 32.6 por ciento, hasta alcanzar los 70 mil 300 millones de dólares. Este comportamiento respondió a la caída de las exportaciones y al aumento de las importaciones en el último mes del año.
Las estadísticas oficiales reflejan que las exportaciones de suministros industriales, incluido el oro no monetario, disminuyeron, mientras que las importaciones en la misma categoría aumentaron en el mes. Paralelamente, las importaciones estadounidenses de bienes de capital, como accesorios informáticos y equipos de telecomunicaciones, repuntaron en diciembre.
Los flujos comerciales de la mayor economía del mundo se vieron fuertemente afectados en 2025, cuando Trump impuso nuevos aranceles a bienes procedentes de prácticamente todos los socios comerciales como parte de su empeño en reducir el déficit comercial. Sus medidas llevaron el arancel efectivo promedio a su nivel más alto desde la década de 1930, según reportes especializados.
La reducción del déficit con China también se produjo después de que Trump entrara en una escalada arancelaria de represalias con Pekín el año pasado, aunque desde entonces ambos países han rebajado las tensiones, lo que podría influir en la evolución futura de los indicadores comerciales bilaterales.













