Cuba y Japón fortalecen cadenas de valor agrícolas con el proyecto Cafruvalor

Como parte de los esfuerzos por dinamizar la agroindustria local y fomentar la soberanía alimentaria, el proyecto de colaboración Cafruvalor, una iniciativa conjunta entre la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y los institutos cubanos de investigaciones en Fruticultura Tropical y Agroforestales (INAF), presentó resultados significativos en el fortalecimiento de las cadenas de valor alimentarias (CVA) en el centro del país.

​El proyecto, implementado en las zonas de Cumanayagua (Cienfuegos) y la Sierra de Guamuhaya (Villa Clara), se ha centrado en el aprovechamiento de excedentes y residuos agrícolas para generar productos de alto valor agregado, bajo el concepto japonés OVOP (One Village, One Product: un pueblo, un producto).

​Entre los hitos más destacados de la colaboración se encuentran la:

​Deshidratación de mango: La Empresa Citrícola Arimao ha logrado transformar frutas maduras en rollitos de mango deshidratado. Esta técnica que se viene desarrollado desde 2023, transferida por expertos japoneses, no solo extiende la vida útil del producto, sino que introduce envases más eficientes, diversifica las líneas de negocio y genera nuevos empleos locales.

​Economía circular en el café: En la Estación Experimental Jibacoa se ha logrado aprovechar la cáscara del café, que representa entre el 40% y 45% del fruto y tradicionalmente se usaba solo como abono. Análisis bromatológicos realizados en Japón confirmaron que este residuo es rico en fibra, polifenoles, zinc y cobre.

Entre los resultados destacan la realización siropes, tés y harinas para repostería a partir de la cáscara deshidratada, alineándose con las tendencias mundiales de «biorefinería del café» y agricultura regenerativa.

​Para Masafumi Ikeno, del equipo de JICA, el objetivo central es mejorar el valor añadido en el eslabón primario. Al respecto, especialistas del INAF señalaron que estas prácticas de economía circular permiten que el productor reciba mayores ingresos, revirtiendo la tendencia histórica donde el agricultor es quien menos percibe en la cadena de comercialización.

​Por su parte, Ashida Tatsuya, representante residente de JICA en Cuba, destacó la eficiencia en la ejecución financiera del proyecto. A pesar de contar con un presupuesto moderado, Cafruvalor ha logrado que estos productos innovadores ya se comercialicen en espacios de La Habana, despertando incluso el interés de empresarios japoneses, como reportó el medio Tribuna de la Habana.

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