En un esfuerzo estratégico para blindar la producción del principal rubro exportable de la agricultura cubana, Cuba avanza hacia una transformación energética en el sector tabacalero, con el objetivo de contar con 10 000 hectáreas bajo riego mediante fuentes renovables de energía para el año 2026.
La compleja situación energética nacional ha impactado directamente las labores agrícolas, generando vulnerabilidades en un sector vital para la economía. Ante esta realidad, las máximas direcciones del país y del Grupo Empresarial Tabacuba han impulsado una poderosa inversión destinada a cambiar la matriz energética en el campo.
José Liván Font, vicepresidente primero de Tabacuba, explicó en la provincia de Pinar del Río que la dependencia del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ha limitado seriamente la capacidad de siembra en el momento óptimo.
“En Pinar del Río, por ejemplo, hay más de 5 000 hectáreas bajo riego eléctrico y eso ha limitado que los productores planten su tabaco en el momento oportuno”, afirmó.
El directivo señaló que, como medida paliativa inmediata, se han buscado alternativas con grupos electrógenos y sistemas fotovoltaicos móviles.
Además, destacó que “el país ha tomado la decisión de proteger algunos circuitos en el horario de la mañana, para que los productores puedan dar el pase de agua que se necesita para la siembra”. No obstante, recalcó que la experiencia ha demostrado la necesidad de una solución estructural: “la vida nos ha dicho que hay que emigrar a otras fuentes de energía”.
En ese sentido, detalló el alcance de la inversión en curso: “En la actualidad estamos montando 320 nuevos sistemas, con bombas que funcionan con paneles fotovoltaicos, y hay 1 000 más que deben llegar al país próximamente”.
Este despliegue tecnológico permitirá, en la campaña 2026-2027, sustraer miles de hectáreas de la dependencia del SEN y también reducir el consumo de combustibles fósiles en áreas que actualmente emplean motores diesel.
El proyecto abarcará la mayoría de las áreas que hoy riegan con electricidad, a excepción de algunas que requieren bombas de gran potencia y demandarán proyectos específicos. Esta transición no solo garantizará el respaldo hídrico fundamental para las siembras, sino que se alinea con la política nacional de desarrollo de fuentes renovables de energía.
Font recordó que este proceso tiene un precedente exitoso en la industria y la preindustria tabacaleras, donde fábricas, escogidas y despalillos funcionan con total autonomía gracias a sistemas fotovoltaicos, demostrando la viabilidad y los beneficios de esta estrategia. La extensión de este modelo al campo representa un salto esencial para la sostenibilidad y la eficiencia productiva del sector tabacalero cubano.













