Cuba habilita la inversión de sus nacionales en el exterior en el sector privado y financiero

Los cubanos residentes en el exterior sin residencia efectiva en el país podrán, por primera vez, invertir en empresas privadas en Cuba y asociarse con actores económicos privados cubanos al amparo de la Ley de Inversión Extranjera, como parte de un paquete de medidas, en correspondencia con los lineamientos de actualización del modelo económico y como parte de las transformaciones encaminadas a fortalecer la economía.

En declaraciones del vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, ofreció detalles medulares sobre el alcance de estas disposiciones. El ministro explicó que las mismas son fruto de los permanentes intercambios sostenidos con la comunidad cubana en el exterior y al interés de profundizar los vínculos con quienes, desde otras latitudes, desean contribuir al desarrollo de la nación.

Pérez-Oliva Fraga contextualizó estas decisiones en el marco de las transformaciones estructurales que impulsa el país, y aseguró que estas medidas “están dirigidas fundamentalmente a buscar una mayor descentralización de la economía, a propiciar una mayor participación del capital extranjero en nuestro desarrollo económico y social, y también a diversificar la participación del sector privado en distintos ámbitos de la economía”, afirmó el titular.

Uno de los cambios medulares de la nueva normativa radica en la flexibilización del criterio de residencia para la inversión. El ministro detalló que la disposición elimina la restricción que hasta ahora limitaba esa posibilidad únicamente a los residentes permanentes en el territorio nacional, y constituye el cambio más significativo dentro de las nuevas regulaciones, que abarcan, además, la apertura del sector financiero bancario y la creación de fondos de cooperación e inversión.

Nuevas modalidades de inversión

Históricamente, el marco legal cubano reservaba la figura de la asociación bajo la Ley 118 de Inversión Extranjera para las alianzas entre el capital foráneo y las empresas estatales. La nueva disposición rompe ese paradigma al habilitar un camino directo para que el capital de la diáspora fluya hacia el sector privado de la Isla.

Así, se aprobó que los cubanos residentes en el exterior, a través de empresas constituidas en otros países, puedan asociarse con empresas privadas cubanas al amparo de la Ley 118 de Inversión Extranjera. Hasta el momento, esta figura solo era posible con entidades estatales.

El titular del ramo enfatizó el carácter transformador de esta apertura: “Esto abre un espacio diferente para la participación de esta comunidad en el desarrollo económico y social del país. Estamos hablando de alianzas que se pudieran establecer, por ejemplo, entre el sector privado cubano y el capital foráneo vinculado a nuestra diáspora”, precisó.

En el ámbito financiero, las disposiciones también autorizan la participación de los cubanos residentes en el exterior en la creación y establecimiento en Cuba, previa licencia del Banco Central de Cuba, de instituciones financieras no bancarias, bancos de inversión y otras entidades comprendidas en el Decreto-Ley 362.

De igual modo, se abre la participación de la comunidad de cubanos residentes en el exterior en el ámbito del sector financiero bancario nacional, enfatizó Pérez-Oliva Fraga, quien también mencionó la posibilidad de participar como proveedores de servicios de activos virtuales.

Para facilitar la operatoria de los nuevos actores económicos, se establece que estos residentes en el exterior que tengan empresas en Cuba podrán abrir y operar cuentas bancarias en divisas en igualdad de condiciones que cualquier persona o institución residente en el país.

En la pasada Feria Internacional de La Habana, un encuentro con cubanos residentes en el exterior reafirmó el interés del Gobierno en hacerlos partícipes del desarrollo del país donde nacieron. Foto: Ricardo López Hevia

Fondo de cooperación e inversión

El gobierno cubano también ha puesto la mirada en el creciente flujo solidario que proviene de la emigración. Consciente del impacto de estas contribuciones, especialmente en un contexto de recrudecimiento del cerco económico, se ha decidido institucionalizar y potenciar estos recursos.

En el ámbito de la cooperación, Pérez-Oliva Fraga puntualizó la creciente participación de la comunidad cubana en el exterior en acciones solidarias con Cuba, particularmente en el contexto del recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos.

“A partir de ello, se adopta la decisión de crear fondos para nuclear la cooperación, respetando siempre la voluntad del donante, lo que permitirá una organización superior y mayor impacto en los destinos que más lo necesitan”, explicó.

De igual forma, se abre la posibilidad de que la comunidad cubana residente en el exterior participe en fondos de inversión para el desarrollo de proyectos en el territorio cubano, financiando la implementación de iniciativas de interés para el desarrollo económico y social del país.

Prioridad para la producción de alimentos

Uno de los sectores identificados como estratégicos para canalizar estas nuevas inversiones es el agropecuario. La intención gubernamental es replicar modelos de colaboración internacional exitosos, pero esta vez con el concurso directo de los cubanos que residen allende las fronteras.

El vice primer ministro manifestó que una de las decisiones adoptadas es promover la participación de los cubanos residentes en el exterior en las producciones agrícolas, especialmente a nivel territorial, en correspondencia con la política del país de potenciar el papel de los municipios.

“Existen ejemplos de negocios con compañías extranjeras de otros países, como las empresas vietnamitas que hoy producen arroz con elevados rendimientos. Con la comunidad cubana residente en el exterior pudieran desarrollarse modelos similares, en los que se concede derecho de usufructo sobre la tierra para producir alimentos”, ejemplificó.

El bloqueo: principal obstáculo

A pesar de la voluntad política manifiesta en estas aperturas, Pérez-Oliva Fraga fue enfático al situar el contexto externo como la principal limitante para el desarrollo pleno de estas iniciativas.

Al referirse al contexto en que se implementan estas medidas, Pérez-Oliva Fraga señaló que “el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo de todas las transformaciones que nuestro país está implementando en el ámbito económico.

“Esto nos impide el acceso a capital, a mercado, a financiamiento”, subrayó, y agregó que el impacto humanitario de esta política afecta en: cirugías suspendidas por la situación energética, afectaciones en tratamientos a pacientes oncológicos, limitaciones en la producción y conservación de alimentos, y millones de personas sin acceso directo al agua potable por problemas energéticos derivados de la persecución financiera.

En un tono de franqueza, el ministro recordó la postura de la nación caribeña respecto al comercio con su vecino del norte. No obstante, ratificó que “las puertas de Cuba están abiertas al comercio libre con las empresas estadounidenses”, aunque –reconoció– la legislación de ese país impide hoy materializar esa voluntad.

Voluntad política y agilidad administrativa

Conscientes de que la apertura normativa debe ir acompañada de eficiencia institucional, el gobierno cubano se encuentra inmerso en un proceso de perfeccionamiento de los mecanismos de atención a los inversionistas. La premisa es que la burocracia no se convierta en un cuello de botella que desaliente el interés de la diáspora.

El vice primer ministro anunció que, paralelamente a estas aperturas, se perfeccionan los mecanismos internos de atención a estos intereses, incluyendo una concepción más dirigida de la cartera de oportunidades de negocio y un mejor control y procesamiento de solicitudes para evitar demoras innecesarias.

El alto funcionario concluyó con un mensaje de inclusión y amplitud, dirigido tanto a pequeños emprendedores como a grandes capitales. “Hemos reiterado en varias ocasiones que las puertas de Cuba están abiertas para la inversión de la comunidad cubana residente en el exterior, y cuando decimos eso no solo nos referimos a emprendimientos pequeños, nos referimos también a la posibilidad de participar en sectores claves para nuestro desarrollo”, concluyó Pérez-Oliva Fraga.

Con estas decisiones, en Cuba se ratifica la voluntad de estrechar los vínculos con “sus hijos residentes en otras latitudes, reconociendo su papel en la construcción de una patria cada vez más próspera y sostenible, en correspondencia con los principios de justicia social que han guiado el proceso revolucionario desde sus inicios”.

Autor

Comparte este artículo

Cuadrando la caja

Autonomía municipal en Cuba ¿una quimera?

Un decreto, el salario y la empresa estatal socialista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *