Cooperación Cuba-Vietnam duplica rendimientos arroceros en Pinar del Río

El impulso de la producción arrocera en el municipio pinareño de Los Palacios, consolidado mediante un proyecto conjunto con la República Socialista de Vietnam, continuó siendo noticia durante 2025, tras los alentadores resultados de las áreas de prueba a finales del año anterior.

Esta iniciativa, que ha captado el interés de medios de comunicación nacionales e internacionales, representa un paso significativo en la estrategia cubana para alcanzar mayor soberanía alimentaria y reducir las costosas importaciones.

La empresa mixta Agri VMA, usuaria de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, estableció sus operaciones en tierras entregadas en usufructo en la zona de Cubanacán, perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos Los Palacios. Esta última tiene una trayectoria histórica de vanguardia en el cultivo del arroz, alimento básico en la dieta de la población cubana.

El proyecto constituye un ejemplo tangible de cooperación Sur-Sur y de la aplicación de inversión extranjera directa en un sector prioritario para la economía nacional.

“En 2025 cerramos el primer ciclo productivo de las mil hectáreas (ha) entregadas y comenzamos el segundo; y también empezó la incursión en Caribe, territorio de Consolación del Sur”, aseguró a la Agencia Cubana de Noticias Jorge Félix Chamizo Taño, director adjunto de la entidad antillana.

Explicó que la colaboración se desarrolla bajo modalidades diseñadas para adaptarse a diferentes condiciones. “Este es un proyecto concebido para el país en tres modalidades, y en Pinar del Río se pensó en el modelo uno, o sea, una producción netamente vietnamita; nosotros les prestamos servicios de preparación de suelos, cosecha, secado, molinado, pista, transportación”, detalló.

“Ellos —agregó— producen el arroz y nos lo venden para entregarlo al Ministerio de Comercio Interior”. Este mecanismo genera beneficios mutuos: “Sin dudas, una iniciativa que disminuye los costos a la Isla; y resulta más beneficioso producirlo aquí que importarlo”, dijo.

Los resultados económicos ya son cuantificables para la empresa cubana. “Para la empresa también se traduce en resultados económicos, y ya se han cosechado unas mil 100 ha, para alrededor de cinco mil 900 toneladas de producción húmeda”, apuntó Chamizo Taño. En términos de distribución, “se han vendido mil 772 toneladas de arroz consumo que, por ejemplo, llegó a la canasta familiar normada de Vueltabajo y una parte de Artemisa”.

Un componente tecnológico clave ha sido la introducción de variedades de alto rendimiento. “Vietnam introdujo la variedad híbrida CT-16, que no teníamos experiencia con ella, pero cuenta con alto potencial productivo y es bastante resistente a plagas y enfermedades”, refirió el directivo. “También usamos, en un momento, la variedad cubana ginés LP-18, que nos dio rendimientos de 6,6 toneladas por hectárea con el mismo paquete tecnológico”, destacó.

La inversión acompañó la transferencia tecnológica. “Agri VMA ha traído equipamiento para apoyar la agrotecnia del arroz, como asperjadora, trompos para sembrar y fertilizar y de manera general, aditamentos que nos han ayudado”, señaló. La elección de las áreas fue cuidadosa: “Nosotros elegimos las mejores mil hectáreas de la empresa, con terrazas planas bien diseñadas, sistema de riego y caminos intermedios; hace un tiempo explotadas por nosotros, añadió”.

No obstante, el proceso continúa “e iniciamos un proceso de recuperación de la parte agrícola e industrial, aunque queda mucho por hacer, sobre todo en cuanto a la maquinaria empleada en la industria que es lo que va a ayudar a mejorar la calidad del arroz que se vende”, acotó.

El salto en los rendimientos es el indicador más elocuente del éxito inicial. Sin dudas, los rendimientos en la parte agrícola han sido el resultado principal del proyecto. Para que se tenga una idea —advierte—, la media de la provincia rondaba las 2,5 toneladas por hectárea, incluso en algunos momentos llegó a ser de una tonelada a partir de que no disponíamos del paquete tecnológico que asegurara rendimientos adecuados. Hoy se duplican, pues ascienden a 5,5 toneladas por hectárea, y eso tiene un impacto indiscutible en la calidad del cereal, precisó.

Desde la perspectiva vietnamita, el proyecto se enmarca en la sólida relación bilateral. “Vietnam y Cuba son dos países hermanos, y quisimos ayudarlos a obtener arroz que les resultara más barato”, aseveró Duang Ho Van, especialista principal de la empresa de la nación asiática.

“Al principio cuando llegamos fue un poco complicado el tema de la maquinaria, el combustible, no conocíamos el clima; y después de más de un año hemos avanzado y ya se ven los resultados de la cosecha”, indicó.

La integración fue fundamental: “Aquí rompimos la barrera del idioma y logramos trabajar juntos; hemos traído fertilizantes, urea, productos químicos, y contratamos 50 obreros que laboran de conjunto con los especialistas vietnamitas”, añadió.

El impacto social positivo se refleja en testimonios como el de uno de esos trabajadores. Ariel Hernández Pérez manifestó su regocijo con su contratación, pues “gano mil pesos diarios, nos dan una cota de arroz y nos atienden bien”, dijo. Describió sus labores: “Aquí regamos urea y abono; sembramos, cortamos el arroz de residuo y estibamos en la pista; y salgo entre 24 y 26 mil pesos en el mes”, detalló.

Un proyecto a futuro

La proyección de la colaboración es de largo alcance. Agri VMA firmó en los comienzos por tres años, pero extendió el plazo.

En Los Palacios ya se ve un despertar en la producción arrocera y existen muchos campesinos que quieren insertarse, acotó Jorge Félix Chamizo Taño. “Llegaron a Caribe, en Consolación del Sur, con el modelo dos, o sea, producción cooperada con los productores; y a partir de las condiciones y el sistema de trabajo creado queremos implementar en Pinar del Río los tres modelos (el tercero consiste en la venta de insumos en divisas a los productores)”.

Las ambiciones incluyen fortalecer toda la cadena de valor. “Estamos enfocados en la producción conjunta de semillas y queremos abrir una tienda especializada para los arroceros. Asimismo, buscamos otras fuentes de adquisición de insumos productivos que abaraten un poco los costos de los químicos y los fertilizantes, principalmente, y ese sentido trabajamos juntos”, explicó.

“Para 2026 pretendemos sembrar dos mil ha, tratando de adecuar los esquemas de plantación a nuestras campañas para lograr resultados óptimos”, destacó.

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