Su palabra segura, su capacidad de decisión en todo momento y la dicha de ser mujer distinguen a Bárbara Marrero Otero. Para ella, desempeñar un rol técnico en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras de Matanzas, el mayor bloque unitario de generación eléctrica del país, constituye cada día un desafío.
Entre el humo elevado sobre la bahía de Matanzas, ese que evidencia el trabajo constante de hombres y mujeres que laboran allí día y noche, está la joven, oriunda del municipio de Unión de Reyes.
En ese complejo escenario industrial, donde la experiencia y la precisión resultan vitales, especialistas como Barby, —como cariñosamente la nombran— contribuyen al correcto funcionamiento de una planta eléctrica que resulta estratégica para el sistema electroenergético nacional.
La especialista A en centrales eléctricas, asegura que su labor diaria la desarrolla en condiciones que muchos consideran más riesgosas que en otros centros de trabajo. Algunos, incluso, la nombran— “trabajo de hombres”, pero Barby lo resume con naturalidad: “Cuando uno tiene deseos y quiere hacer las cosas, puede trabajar en cualquier lugar”.
No se trata de un trabajo sencillo, lo califica como complejo, exige dominar conocimientos de mecánica, electricidad y aspectos de diversas ingenierías. “Aunque uno no ejecute directamente algunas tareas, debe conocerlas bien: saber qué se hace, a quién orientar, qué pieza colocar y por qué hacerlo de esa manera”, explica.
A diario, esta joven rubia y de mirada tierna, junto a su equipo, evalúan múltiples situaciones, muchas veces en tiempo real. “Las decisiones no pueden esperar. El trabajo va de la mano del reto. Es dinámico, exige mucho, pero también resulta muy bonito y me da una gran satisfacción”.
Tradicionalmente, las ingenierías y el sector energético están asociados al trabajo masculino. ¿Qué desafíos enfrentas como mujer para demostrar tu capacidad en este ámbito?
—Al principio, una mujer dentro de un colectivo, en su mayoría masculino, siempre genera cierta incomodidad. De alguna manera tienes que marcar tu presencia y decir: aquí estoy yo, también trabajo con ustedes. Con el tiempo todos se adaptan y terminas siendo una más del grupo. Incluso, en tono jocoso, algunos compañeros llegan a decirme: “Tú eres un hombre más”.
Barby y los retos de la Termoeléctrica

Ella aclara que no tiene que realizar trabajos físicos muy forzosos, pues sus compañeros la apoyan en ese sentido. “Siempre resulta un proceso de adaptación, tanto para ellos como para mí. Además, nunca antes habían tenido una mujer en la realización de labores técnicas en esa área. Sin embargo, me siento muy orgullosa de mi colectivo; son muy familiares y me encuentro rodeada de un ambiente acogedor”.
El funcionamiento de una planta como la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras requiere precisión, disciplina y compromiso. ¿Cómo asume una joven esa responsabilidad en su jornada diaria?
—Ante todo necesitas mucha disciplina y tener los cinco sentidos bien puestos, porque consiste en un trabajo que depende de tu capacidad de reacción. Las respuestas tienen que darse en el momento. Las averías aparecen y debes tener la capacidad para enfrentarlas de forma inmediata. Hay parámetros que comienzan a variar y entonces tienes que actuar con ecuanimidad.
“La labor exige responsabilidad, concentración y conciencia en cada paso. Hay que mantenerse muy atento a todo lo que sucede, con mucha vigilancia. Ese es un factor fundamental en nuestro trabajo”.
La ingeniera industrial aconseja a las mujeres y jóvenes que sienten interés por las carreras técnicas que deben tener mucha preparación, y tomar decisiones correctas en tiempo récord. “La Guiteras es una unidad muy grande, con mucho conocimiento por abarcar. Hay cosas que aprender, pero todo se puede lograr con dedicación”.
Barby constituye un ejemplo vivo de que, con constancia y motivación personal, es posible enfrentar cualquier reto. Aunque todavía existen prejuicios sobre el trabajo de las mujeres en sectores como el energético, la joven considera que la mirada femenina también aporta valor.
“A veces nuestra manera de pensar y actuar, más analítica o detallista, puede ofrecer otra perspectiva para encarar determinados problemas. Quizás los hombres lo miren de una forma más ruda o directa, y nosotras podemos aportar otra vía, más reflexiva. Lo importante es que todos trabajamos con el mismo objetivo”.
Al final de cada jornada, entre turbinas, calderas y decisiones que deben tomarse en cuestión de segundos, Bárbara Marrero Otero demuestra que la pasión por su trabajo y el compromiso no entienden de estereotipos. Desde la Guiteras, esta joven de Unión de Reyes confirma que la voluntad puede abrirse paso, incluso, en los escenarios más exigentes de la industria energética.
Su historia es también una invitación para que más jóvenes, especialmente mujeres, se atrevan a conquistar espacios donde el talento y la vocación resulten los verdaderos protagonistas.
(Tomado de Girón)













