Cerca de 250 propietarios de triciclos eléctricos, transportistas privados y representantes de diversas entidades guantanameras manifestaron su disposición a integrarse al sistema de traslado de pasajeros, en un contexto signado por el déficit de combustible y la necesidad de garantizar la movilidad de la población.
Duyanis Rodríguez Viel, secretaria general del Sindicato de Transporte y Puertos en la provincia, informó a la Agencia Cubana de Noticias que la mayoría de los asistentes a un encuentro reciente celebrado en la sede del gremio aceptó incorporarse al proceso, instrumentado desde hace unos quince días por la dirección municipal.
La iniciativa asigna a los triciclos rutas específicas durante los horarios pico, y deja el resto de la jornada para su libre ejercicio, lo que permite compatibilizar el interés social con la fuente de ingresos de estos trabajadores.
Rodríguez Viel destacó además la colaboración del sector al señalar que más de 25 triciclos ofrecieron un servicio gratuito el lunes en la ciudad capital, iniciativa que logró vaciar las paradas de ómnibus y recibió una alta aceptación por la población beneficiada. La medida, que se extendió durante varias horas, evidenció —según la dirigente sindical— el compromiso de los transportistas con las comunidades más afectadas por las limitaciones del transporte público.
En cuanto a la tarifa, Rodríguez Viel precisó que la indicación oficial es cobrar 50 pesos por servicio. Para optimizar las distancias y preservar los vehículos, se rediseñaron trayectos extensos, como el de la plaza 24 de febrero al reparto Santa María, que ahora se divide en el puente de Confluentes para facilitar la operación y garantizar la eficiencia del servicio.
Adelantó que se evalúan modificaciones en otras rutas, como la del Consejo Popular San Justo al hospital general. Explicó que, a medida que más trabajadores se sumen al proceso, las autoridades habilitarán nuevos recorridos para abarcar una mayor demanda y extender los beneficios a otras zonas de la ciudad y sus alrededores.
Como parte de las flexibilizaciones anunciadas para la legalización, se informó que se exime del requisito de poseer la categoría B, y bastará poseer la licencia A para motos y una experiencia mínima de tres años, con un permiso excepcional que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre, que permite operar en municipios limítrofes.
Además, los transportistas deberán cumplir con un curso rápido de recalificación en la escuela automovilística, de dos o tres días de duración; aprobar la revisión técnica; obtener una cuenta bancaria fiscal; contratar un seguro de responsabilidad civil; realizar el proyecto de trabajo, entre otros trámites.
La dirección de transporte pretende agilizarlo con un levantamiento para que los choferes no tengan que trasladarse a cada gestión, e incluso, en conjunto con los demás organismos implicados, evalúan la creación de una ventanilla única que centralice las gestiones y reduzca los tiempos y desplazamientos necesarios para la formalización.
En el diálogo fueron aclaradas dudas de los transportistas con respecto al diseño original de sus vehículos para carga, que serán evaluados por el somatón, donde se centrará en aspectos esenciales para la seguridad vial. También se consideró otorgar las licencias de carga y de pasaje, dada la doble función que realizan algunos: de carga para la industria alimentaria y de pasajeros en otro horario.
Se acordó que los inspectores municipales recibirán una actualización sobre la nueva documentación, de manera que se eviten multas innecesarias, especialmente al recoger pasajeros en paradas donde ya no hay ómnibus, una situación que se ha vuelto frecuente debido a las limitaciones del transporte estatal.













