La Empresa de Cigarros Lázaro Peña, con sede en Holguín, ha consolidado un modelo integral de autogestión alimentaria que trasciende el ámbito productivo tradicional, estableciendo un vínculo provechoso entre la industria y la agricultura.
Esta iniciativa, desarrollada como parte de una estrategia de autoconsumo, se enfoca en el aprovechamiento máximo de los terrenos de la entidad para promover la actividad agrícola y contribuir de manera directa al bienestar nutricional de sus trabajadores y sus núcleos familiares.
Esta labor se enmarca y fortalece en correspondencia con los principios de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Nutricional, demostrando cómo la industria puede asumir un rol activo en esta esfera. La entidad aprovecha cada espacio disponible dirigido a la producción de hortalizas y viandas como labor secundaria, explicó a la ACN Alexis Heredia Domínguez, tecnólogo principal.
El sistema productivo incluye un organopónico de alta eficiencia, que se ha convertido en el corazón de esta estrategia. De este se obtienen, con la participación directa y el esfuerzo mancomunado de los obreros, cosechas periódicas de ají, zanahoria, rábano, tomate, lechuga, col, acelga y plátano, precisó el directivo. La diversificación de los cultivos garantiza una oferta variada y constante.
El impacto social de este esfuerzo colectivo es tangible y se refleja, en primer lugar, en el autoabastecimiento del comedor obrero de la empresa, el cual beneficia diariamente a alrededor de 500 personas, mejorando la calidad y el aporte nutricional de su dieta.
De manera paralela, se extiende el beneficio a la Casita Infantil Los Criollitos, la primera de su tipo en la provincia, donde se elaboran de manera independiente la merienda y el almuerzo de los pequeños, asegurando alimentos frescos y sanos.
Para reconocer el esfuerzo colectivo y como parte de la atención al personal, la producción restante se destina a la comercialización interna entre la plantilla orientado al consumo familiar. Este mecanismo permite que los frutos del trabajo conjunto lleguen a los hogares de los propios trabajadores a precios asequibles, reforzando el vínculo de la empresa con el bienestar integral de sus empleados.
Heredia Domínguez destacó, además, que parte de las áreas de la empresa están dedicadas al cultivo de plantas medicinales y ornamentales, como rosas, margaritas y azucenas, de las cuales se elaboran arreglos florales empleados en reconocimientos y eventos. Este detalle humaniza el entorno laboral y proporciona los recursos para celebrar y estimular a los trabajadores.
Otro orgullo de la fábrica, que trasciende lo productivo para adentrarse en lo cultural y lo patriótico, es el Bosque Martiano. Este espacio singular conserva casi todas las especies de árboles mencionadas por José Martí en su diario de campaña, sitio donde se realizan actividades con niños, abuelos y vecinos de la comunidad vinculadas a la ciencia, la tecnología, el medioambiente y la obra del Apóstol cubano, fomentando valores y educación ambiental.
Dentro del enfoque en la sostenibilidad y la economía circular, el tecnólogo acotó que emplean el polvo de tabaco, desechado por la industria, en la elaboración de compost orgánico para fertilizar las áreas verdes. Esta práctica innovadora resuelve un problema de residuos industriales, reduce costos y nutre sus propios suelos, cerrando un ciclo ecológico ejemplar.
A 25 años de su creación, la Empresa Lázaro Peña, perteneciente al Grupo Tabacuba, no solo produce y comercializa de forma mayorista cigarrillos negros y rubios bajo las marcas Criollos y Aroma —que representan el 60 por ciento de la demanda nacional—, sino que sustenta su desarrollo en la ciencia y la innovación como pilares de soluciones sostenibles y eficientes.
El proyecto de autoconsumo es un testimonio vivo de cómo esta filosofía se aplica más allá de la línea de producción tradicional, creando un ecosistema empresarial socialmente responsable y ambientalmente consciente.













