En el contexto de una creciente crisis hídrica global y de una presión sin precedentes sobre los recursos naturales, un número cada vez mayor de países enfrenta serias dificultades para garantizar el acceso al agua potable. De acuerdo con estimaciones recientes, alrededor del 20% de la población mundial reside en regiones con grave escasez de agua, lo que convierte este recurso en un desafío tanto ambiental como geopolítico de primer orden.
La escasez de agua no solo afecta la salud y la seguridad alimentaria de millones de personas, sino que también incrementa las tensiones entre Estados, especialmente en cuencas hidrográficas compartidas y zonas áridas. El cambio climático, el crecimiento demográfico y la gestión ineficiente de los recursos hídricos profundizan aún más este panorama.














