En una muestra de ingenio ante la adversidad, el campesino Osmar Garcés, socio de la Cooperativa de Crédito y Servicios Grito de Baire, está transformando la producción agrícola en su finca La Reina mediante la implementación de innovadoras soluciones tecnológicas de fabricación propia.
Adaptado a los desafíos de la escasez de insumos, Garcés ha diseñado y adaptado una serie de herramientas que han multiplicado la productividad y los rendimientos en la producción de alimentos, un esfuerzo que lo consolida como un referente de la agricultura resiliente en la Isla de la Juventud.
Entre sus creaciones más destacadas se encuentran una enchapadora de botellas y una selladora de latas, equipos fundamentales para garantizar el envasado con estándares de calidad de los productos que comercializa bajo la marca registrada Q’ Rico.
Con el objetivo de aprovechar al máximo las cosechas y evitar pérdidas, el agricultor prepara para la próxima temporada de mango una despulpadora de diseño propio. Asimismo, desarrolló una máquina de gran escala para rayar y rebanar, capaz de optimizar el procesamiento de diversos cultivos.
“Estas adaptaciones nos permiten ser más eficientes y enfrentar los retos derivados de la imposibilidad de adquirir esos recursos en el mercado internacional”, afirmó Garcés, quien considera la modernización de los equipos agrícolas como un pilar esencial para mejorar los rendimientos.
Una de sus transformaciones más ingeniosas fue la conversión de una picadora hidráulica en una de arrastre. Este rediseño facilita su uso en terrenos de distintas características, desde zonas altas hasta áreas pedregosas, reduce el esfuerzo físico y agiliza significativamente las labores.
En un movimiento que combina tradición e innovación, Garcés sustituyó el sistema de rodamientos tradicional por un mecanismo elaborado con la duradera madera de guayacán. Esta solución no solo disminuye los costos de mantenimiento, sino que también aporta mayor estabilidad y vida útil al equipo, demostrando un uso inteligente de los recursos locales.
Otra de sus creaciones es una cultivadora multifuncional de tres patas adaptable a nueve, concebida para ajustarse a distintos cultivos como frijol, ají pimiento y hortalizas. Su versátil estructura permite modificarla según las necesidades específicas, maximizando la eficiencia y minimizando gastos.
Cada innovación, según el productor, está pensada para beneficiar tanto el suelo como a la comunidad. “Con estos equipos de producción criolla estamos un paso más cerca de lograr un sistema agrícola eficiente y responsable”, concluyó.
Gracias al ingenio y visión de Osmar Garcés, la finca La Reina se erige como un modelo de cómo la inventiva local puede impulsar una agricultura más dinámica, eficiente y con responsabilidad ambiental.