El municipio de El Salvador, distinguido por su potencial agrícola, la calidad de los suelos y su significativo aporte productivo, ha sido seleccionado por el Decreto 143 del Consejo de Ministros para integrar un estudio nacional inherente al desarrollo de la producción agropecuaria y su comercialización.
Esta decisión, enmarcada en las directrices para fortalecer la seguridad alimentaria en el país, convierte al territorio en un escenario clave para el pilotaje de estrategias que luego podrían generalizarse en otras regiones con características similares.
En la elección de ese municipio para el pilotaje se tuvo en cuenta, además del referido potencial de áreas agrícolas, aporte productivo y la existencia de áreas llanas con garantía de riego y uso de la mecanización, la disponibilidad de agua almacenada, fertilidad de sus suelos y su proximidad a la ciudad de Guantánamo, donde se concentra la mayor cantidad de población de la provincia. Tales condiciones convierten a El Salvador en un laboratorio natural para evaluar las bondades y desafíos de una gestión integral que abarque desde la siembra hasta la comercialización final.
Como parte de las acciones implementadas, especialistas del Ministerio de la Agricultura y de la Delegación provincial de ese sector laboran en el asesoramiento al municipio en cómo debe organizarse el proceso productivo, desde la contratación de las cosechas al ciento por ciento de los productores y la organización de la red de comercialización para alcanzar el abastecimiento municipal y la soberanía alimentaria y educación nutricional. Este acompañamiento técnico resulta vital para lograr un salto cualitativo en los eslabones de la cadena agroproductiva local.
En tal sentido, los especialistas contribuyen a montar la estrategia de siembra de los diferentes cultivos y la vía de almacenaje de renglones como el frijol, que no es recomendable plantar allí durante todo el año por el probado azote de plagas y enfermedades. De esta forma, se busca optimizar los ciclos productivos y minimizar pérdidas, sobre la base de la ciencia y la experiencia acumulada en el territorio.
Céspedes Lobaina Arias, subdelegado de la Agricultura en la provincia, indicó que el objetivo supremo es obtener el abastecimiento estable de mercados, placitas, puntos de venta y también a embarazadas, personas vulnerables y al consumo social. El directivo subrayó la importancia de garantizar la alimentación de los grupos poblacionales en situación de mayor riesgo, como parte del principio de justicia social que sustenta el modelo cubano.
También se busca la dignificación de la red de comercialización como los puntos de venta, y la legalización de los carretoneros dedicados a la venta ilícita de productos agrícolas. Con este último propósito, las autoridades pretenden transformar prácticas informales en esquemas de comercialización legal y ordenada, que tributen a un sistema más justo, transparente y eficiente, en beneficio tanto de productores como de consumidores.













