Mercosur negocia a contrarreloj reparto de cuotas de exportación con la Unión Europea

El reloj corre en el Mercosur. A menos de dos semanas para que entre en vigencia la fase comercial del acuerdo entre el bloque sudamericano y la Unión Europea, los cuatro socios fundadores aún no logran consenso sobre uno de los puntos más sensibles de la negociación: el reparto interno de las cuotas de exportación hacia el mercado comunitario.

Son discusiones a contrarreloj pues el 1 de mayo comenzará a aplicarse de forma provisional el acuerdo tras más de dos décadas de negociaciones. Comenzará una etapa que permitirá la reducción de aranceles y la apertura de cupos de exportación hacia un mercado de más de 700 millones de consumidores, pero también obliga al Mercosur a resolver cómo distribuir internamente esos beneficios.

Para Uruguay es clave las colocaciones de carne bovina, arroz, miel y productos lácteos y avícolas, pero la distribución entre los socios de Mercosur continúa sin alcanzar consenso, reconoce la vicecanciller Valeria Csukasi.

La diplomática confirmó a Diario La R que las conversaciones técnicas entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay prosiguen, aunque sin resultados concretos hasta el momento. “Las posiciones están todavía distantes”, señaló.

El núcleo de la discusión gira en torno a una veintena de cuotas de exportación que el bloque sudamericano tendrá disponible para ingresar al mercado europeo en condiciones preferenciales. Entre ellas, la más relevante es la de carne bovina: un cupo de 99 000 toneladas con un arancel reducido del 7.5 por ciento, dividido entre producto fresco y congelado. A esto se suman cuotas para arroz, miel, productos lácteos, azúcar, etanol y carne aviar, entre otros rubros.

Para Uruguay, además de la carne, han cobrado relevancia en las últimas semanas la leche en polvo y el sector avícola, tras consultas con actores productivos. Sin embargo, la definición de cómo repartir estos volúmenes entre los países del Mercosur se ha transformado en un punto de fricción.

Las diferencias responden, en gran medida, a las asimetrías productivas dentro del bloque: Brasil y Argentina cuentan con una mayor capacidad de oferta, lo que les daría ventaja en un escenario sin reglas claras.

La vicecanciller uruguaya describió el escenario que se configuraría de no alcanzarse un entendimiento antes del primero de mayo. “Si no hubiera un acuerdo, quedaría todo al mercado: el primer cargamento que llegue es el que se lleva la cuota y así sucesivamente hasta que se agote el volumen disponible”, explicó Csukasi.

Para la funcionaria, este escenario no es el deseable para los intereses de los productores de la región. “No le da certeza a ninguno de los exportadores de ninguno de los países”, subrayó.

Pese a las dificultades y a la premura de los plazos, el gobierno uruguayo mantiene una visión optimista respecto a la posibilidad de destrabar las conversaciones. “Quedan todavía 15 días hasta que el acuerdo entre en vigor y por lo tanto todavía hay tiempo de encontrar una solución”, afirmó Csukasi.

La estrategia en curso, según se desprende de las declaraciones oficiales, apunta a alcanzar un entendimiento transitorio que cubra el período inicial de aplicación del acuerdo, entre mayo y diciembre de 2026. Esto permitiría ganar tiempo mientras se negocia una distribución definitiva de las cuotas a más largo plazo, evitando así una competencia desordenada en los primeros meses de vigencia del histórico pacto birregional.

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