La Empresa de Conservas y Vegetales Turquino, perteneciente al sistema de la industria alimentaria cubana, avanza de manera sostenida en la implementación y consolidación de una tecnología que conjuga la eficiencia productiva con la responsabilidad ambiental: la elaboración de ensilado líquido destinado a la alimentación animal.
Este proceso, que transforma los residuos del procesamiento de vegetales y frutas en un suplemento nutricional de alto valor para el ganado porcino, se perfila como un modelo de referencia en la aplicación de los principios de la economía circular dentro del sector agroindustrial del país, según información de Granma.
Los primeros pasos en esa dirección fueron dados durante el año 2024, cuando la ingeniera química Eva Portelles Cruz, una de las más competentes especialistas del centro, elaboró una fórmula para aprovechar los residuos de los vegetales y frutas procesados.
La experta, quien atesora una vasta experiencia en la planta, lideró una investigación aplicada que permitió determinar la viabilidad técnica y las proporciones adecuadas para estabilizar los desechos orgánicos, convirtiendo un pasivo ambiental en un activo comercializable.
Tras un riguroso proceso de pruebas de laboratorio y validación en campo, se confirmó que el producto reunía las características nutricionales requeridas para complementar la dieta de los cerdos, especialmente en etapas de crecimiento y ceba.
Una vez superada la fase experimental y certificada la calidad del ensilado, la entidad procedió a su introducción en el mercado.
Comprobado que el producto reunía las caracteristicas nutricionales, lo pusieron en oferta, tras lo cual vendieron a la Empresa Porcina de Holguín, a través de un contrato, las 82.6 toneladas elaboradas en la etapa, las cuales le proporcionaron ingresos por un valor superior a 2 521 000 pesos.
Este primer contrato no solo representó un alivio para la demanda de piensos importados por parte del sector pecuario, sino que significó para la planta conservera la apertura de una nueva línea de negocio con un impacto financiero directo y positivo sobre su balance operativo.
La trayectoria ascendente de esta iniciativa se confirmó durante el ejercicio económico del año siguiente, consolidando la tendencia al alza en los volúmenes de producción y en los retornos económicos asociados. Al año siguiente confeccionaron 122.2 toneladas que le reportaron poco más de 3 730 000 pesos, lo que es un resorte para impulsar el aprovechamiento de los desechos de la actual molida de tomate, que va acompañada del procesamiento de col, al que seguirán, en el año, el de otros vegetales y frutas, según las etapas de cosechas.
El incremento en más de un 40% del volumen físico producido y el consiguiente aumento de los ingresos avalan la pertinencia de esta estrategia industrial, que se alinea con los esfuerzos nacionales por sustituir importaciones de materias primas para alimento animal.
Para Eva, muy activa y creativa en sus cerca de cuatro décadas en el centro, los resultados de la investigación que condujo es la evidencia del potencial de conocimientos de los especialistas de la Industria Alimentaria del país, donde hay mucho por hacer en interés de la economía circular, uno de cuyos fines es convertir los residuos en nuevos productos.
La especialista subrayó que este tipo de innovaciones de base, desarrolladas con los recursos endógenos de cada fábrica, demuestran la capacidad de respuesta del talento técnico cubano para enfrentar las restricciones materiales y financieras del contexto actual.
Un aspecto medular de esta práctica, que trasciende el mero cálculo económico, es su contribución tangible a la preservación de los ecosistemas circundantes a la industria. Con respecto a lo hecho a favor del cuidado de la naturaleza, recordó, que resultado de la producción de ensilado líquido, la fábrica ha dejado de verter en un riachuelo cercano semillas de tomate, fragmentos de cáscara de mango y otros desechos vegetales que contaminaban las cuencas hidrográficas de la provincia.
La eliminación de estos vertimientos orgánicos, que anteriormente constituían una fuente de eutrofización y malos olores en las corrientes fluviales locales, representa un avance significativo en la gestión ambiental de la Empresa Turquino, sentando un precedente valioso para otras instalaciones del ramo en el oriente cubano.













