Villa Clara articula alternativas de transporte ante compleja situación electroenergética

Ante la compleja situación electroenergética que enfrenta Cuba, diversos actores económicos, proyectos de desarrollo local y entidades estatales en la provincia de Villa Clara confluyen en un entramado de alternativas que prioriza desde el traslado diario de miles de pasajeros hasta la movilidad de pacientes en tratamientos vitales.

La capital provincial, Santa Clara, constituye el epicentro de un movimiento que integra recursos estatales, privados y cooperativos para garantizar la conectividad de una población que, en horas pico, demanda opciones inmediatas de movilidad. Entre las soluciones de mayor aceptación popular sobresale una flota de triciclos eléctricos procedentes del consejo popular santaclareño José Martí, que cubre la ruta hacia la zona hospitalaria y el parque Vidal, dos puntos neurálgicos de la ciudad.

Modesta Córdoba, despedidora de la terminal local, comentó a la prensa que el servicio opera principalmente en horas de la mañana, cuando la demanda colma la capacidad de la instalación, aunque se extiende hasta las cuatro o cinco de la tarde. “Este reparto es muy grande y sale mucho personal por la mañana”, agregó, y explicó que la incorporación de estos vehículos, con una tarifa establecida de 50 pesos por persona, amplía las opciones para una población que durante años ha dependido de rutas que nacen o mueren en esa barriada.

La percepción ciudadana respalda la medida, aunque con matices que apuntan a la necesidad de consolidar el servicio. Ismael Echarte Moliné, vecino de la localidad, enfatizó la necesidad de reforzar la movilidad, “pues no solo los trabajadores requieren trasladarse, sino toda la población que necesita llegar al centro para resolver disímiles gestiones, por lo que las iniciativas deben multiplicarse para asegurar el flujo cotidiano”.

En similar dirección se expresó Esperanza Rodríguez Núñez, también residente en el José Martí, quien valoró el reto que implica atender a una demarcación densamente poblada: “Se trata de un consejo popular que posee una población casi parecida a la de un municipio; los triciclos eléctricos son una solución funcional —reconoció—, y deben establecerse precios uniformes y horarios estables sin importar que se trate de vehículos particulares o estatales”.

La Dirección Provincial de Transporte ha desplegado un plan de medidas adoptado a cada municipio, según se dio a conocer hoy en el portal del ciudadano Soy Villa Clara del Gobierno Provincial del Poder Popular. En la cabecera provincial se mantienen trayectos estructurados hacia otras zonas periféricas, que incluyen dos ómnibus de la ruta tres hacia la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en horarios pico —con salidas desde las 7:00 a. m. y reincorporación a partir de las 2:30 p. m. hasta las 5:00 p. m.—, y las rutas 200 Hatillo y Manajanabo conservan sus frecuencias de apertura y cierre, con salidas desde José Martí entre las 5:40 a. m. y las 4:50 p. m.

Además, un ómnibus realizará 12 viajes diarios desde José Martí al parque, y en la ruta uno se mantienen cinco fotones de Taxis Cuba junto a 18 triciclos eléctricos que conectan la calle Cuba con El Caracatey, detalló Jarys Hernández Simón, directora de Transporte en la provincia, al tiempo que precisó que “en algún momento, habrá fluctuación en la frecuencia, porque estos vehículos también apoyan la transportación de pacientes de hemodiálisis”.

La directiva especificó las nuevas rutas habilitadas con triciclos: “Se incorporan triciclos a las áreas doce plantas del Sandino-punto de recogida de banda Placetas, José Martí-Catedral, Catedral-Antón Díaz, Terminal Intermunicipal-Hospital Celestino Hernández, tienda La Riviera-Catedral, Buen Viaje-Circunvalación y Carretera a Camajuaní, así como Ferrocarril-carretera de Maleza y Circunvalación”. Hernández Simón aclaró que a los propietarios de estos vehículos “se les han otorgado los permisos correspondientes, un trámite para el que los interesados deben acudir a la Dirección de Transporte de Santa Clara, ubicada en Manuelita”.

El plan territorial trasciende los límites de Santa Clara. En los municipios no cabecera la prioridad ha sido asegurar los turnos médicos y varios territorios complementan el servicio con rutas específicas como la tracción animal en Ranchuelo y Santo Domingo, y triciclos eléctricos en Caibarién, Encrucijada y Camajuaní. Esta diversificación de medios permite mantener la conexión de comunidades apartadas con los servicios básicos de salud y comercio, en un contexto donde el combustible y la energía eléctrica son recursos críticos.

El sector educacional también ha encontrado acomodo en esta red de alternativas. La Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara se beneficia con un vehículo, destinado principalmente al traslado de alimentos, materiales para las consultas de estomatología y recursos humanos indispensables, confirmó su rector, el doctor en ciencias Calixto Orozco Muñoz. La medida garantiza la continuidad de los procesos docentes y asistenciales en una institución formadora de profesionales de la salud.

En el ámbito interprovincial, la Empresa Viajero ha adoptado una política flexible para los pasajeros afectados por la reducción de frecuencias. Nelsis Pérez Reyes, directora de la entidad, informó que “a las personas que se han visto afectadas por la reducción de la movilidad interprovincial y no deseen trasladarse, se les reintegrará el 100 por ciento del valor del pasaje hasta 30 días después de la fecha programada para el viaje”. Asimismo, precisó que “se mantiene la venta a través de la aplicación Viajando y en las agencias automatizadas”, lo que preserva los canales digitales como vía esencial para la comercialización de boletos.

En un escenario de limitaciones energéticas, Villa Clara articula recursos diversos, desde la tracción animal hasta la energía solar, pasando por la gestión de actores económicos no estatales y el rediseño de rutas estatales, una estrategia provincial que demuestra que la transportación, lejos de detenerse, se reinventa desde la urgencia y la creatividad colectiva. La confluencia de entidades gubernamentales, trabajadores por cuenta propia, empresarios privados y ciudadanos comunes configura un sistema heterogéneo pero funcional, que intenta sostener el derecho a la movilidad en medio de la crisis.

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