MINAG impulsa técnicas para reducir el alto consumo de agua en el cultivo del arroz

El Ministerio de la Agricultura (MINAG) promueve, a través de su sitio web institucional, un conjunto de medidas técnicas para incrementar la eficiencia en el uso del agua en el cultivo de arroz, un producto considerado estratégico para la seguridad alimentaria de la nación.

Esta iniciativa se basa en las investigaciones y recomendaciones de especialistas del Instituto de Ingeniería Agrícola (IAgric), quienes alertan sobre el alto consumo hídrico que demanda el método tradicional.

Arcadio Ríos, investigador de la entidad, explicó que el método tradicional de inundación constante genera pérdidas por evaporación, evapotranspiración e infiltración, lo que eleva el gasto de agua entre 1 200 y 2 500 metros cúbicos por tonelada de grano. Ante esta situación, se impulsa la adopción de sistemas de manejo más racionales que permitan sostener la producción con un menor impacto sobre los recursos hidráulicos, los cuales enfrentan presiones debido a la variabilidad climática.

Entre las alternativas destacó el manejo controlado del riego, que permite ahorrar entre un 15 y un 30 por ciento de agua sin afectar los rendimientos, al mantener niveles regulados antes de proceder a nuevas irrigaciones. Esta práctica, junto al control mecánico de las malas hierbas y la remoción del suelo, favorece el desarrollo radicular y reduce la dependencia de fertilizantes químicos, con ahorros estimados de entre un 20 y un 50 por ciento de agua.

Ríos señaló que el riego por aspersión puede alcanzar reducciones de hasta un 50 por ciento en el consumo, aunque requiere mayor inversión inicial en infraestructura y un manejo técnico más especializado. Este sistema representa una opción de modernización a mediano plazo para áreas de alto potencial productivo. Paralelamente, otras prácticas agronómicas como la nivelación de los campos y la siembra directa sobre rastrojos contribuyen a una distribución uniforme del agua y a la conservación de la humedad del suelo, con ahorros de entre un 10 y un 20 por ciento.

El experto también se refirió al apoyo de la innovación tecnológica, destacando el desarrollo de variedades híbridas más tolerantes a la sequía y la salinidad, así como el uso de sensores de humedad que permiten automatizar el riego y optimizar el consumo de agua.

No obstante, Ríos advirtió que la adopción de estas tecnologías requiere tiempo y demostración, además de incentivos para los productores, dado que el costo real del agua es asumido por el Estado en Cuba. La implementación exitosa de este paquete de medidas dependerá, por tanto, de un programa integral de capacitación, inversión y extensión agrícola que convenza y facilite la transición hacia una arrocera más sostenible.

Comparte este artículo

Cuadrando la caja

Producción de alimentos en Cuba

Mercado cambiario en Cuba (Parte II)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *