La finca Los Rodrigo, ubicada en las inmediaciones de Sierra Las Casas, en el Municipio Especial Isla de la Juventud, se ha convertido en un referente concreto de cómo las prácticas agropecuarias innovadoras y una gestión planificada pueden garantizar la sostenibilidad alimentaria desde el ámbito de la agricultura familiar. Este espacio productivo ejemplifica la integración entre el conocimiento técnico-científico y la tradición campesina, configurando un modelo de resiliencia y eficiencia.
Al frente de esta unidad se encuentra Rodrigo Gámez Morales, médico veterinario y productor agropecuario, quien ha implementado una estrategia basada en la autonomía y la previsión. Según Rodrigo Gámez Morales —médico veterinario y productor agropecuario— entre las acciones más destacadas se encuentra el establecimiento de bancos de semillas para asegurar la disponibilidad de cultivos estratégicos como la caña de azúcar, el sorgo, el maíz y el frijol caupí. Esta iniciativa constituye el fundamento para la seguridad de las siembras y la preservación de recursos fitogenéticos locales.
La sostenibilidad del sistema se fortalece con técnicas dedicadas a la producción animal. Estas iniciativas se complementan con la implementación de sistemas de ensilaje, que permiten conservar los forrajes en condiciones óptimas y garantizar el suministro de alimento durante todo el año, dijo. Esta práctica es vital para mantener una ganadería estable y productiva a lo largo de todas las estaciones.
El enfoque del productor es metódico y evita expansionismos prematuras. Precisó que antes de incrementar la masa ganadera, prioriza la disponibilidad de alimento animal, pues proyecta dedicarse a la crianza de cabras y carneros; desde esa perspectiva, tendrá una participación activa en el programa Municipios Sostenibles, al que aportará su experiencia para mejorar la alimentación y el manejo de los rebaños y de la producción avícola. Su labor se inserta así en un programa de mayor alcance.

El Programa de Municipios Sostenibles en Cuba tiene el propósito de transformar la gestión local hacia un modelo ecológico, descentralizado y resiliente, con énfasis en la autosuficiencia alimentaria y energética en Guanabacoa, Isla de la Juventud, Martí, Manicaragua, Remedios, Yaguajay, Trinidad y Cabaiguán. Se trata de una iniciativa que busca impulsar el desarrollo desde los territorios.
Este programa está auspiciado por la Unión Europea, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y tiene como contrapartes nacionales a los Ministerios de Economía y Planificación, de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, mediante su Centro de Desarrollo Local y Comunitario. Dicho marco de cooperación facilita la implementación de proyectos concretos.
La contribución de Gámez Morales trasciende los límites de su finca. La misión de Rodrigo es asesorar a otros campesinos en la implementación de sistemas de ensilaje, técnica que permite conservar forrajes en condiciones anaeróbicas y asegurar alimento durante todo el año, con nuevas tecnologías y prácticas adaptadas a pequeña escala, busca demostrar que la eficiencia productiva puede lograrse incluso en fincas familiares. Su rol como promotor y capacitador es un valor añadido a su trabajo productivo.
Su convicción se basa en el poder de la demostración práctica. Cuando los productores comprueban en su propia finca los resultados en rendimiento y beneficios económicos, confían más en el sistema, afirmó Gámez Morales, convencido de que la capacitación práctica es clave para recuperar métodos que en Cuba se han ido perdiendo. Esta filosofía acelera la adopción de tecnologías apropiadas.
De este modo, la finca Los Rodrigo se consolida como un ejemplo de cómo la agricultura familiar puede combinar tradición, innovación y sostenibilidad, aportando al desarrollo local y a la seguridad alimentaria del país. Se erige así como un caso de éxito transferible, que aporta lecciones valiosas para la política de soberanía alimentaria en Cuba.













