Investigación contra Powell envía mensaje intimidatorio sobre autonomía de la política monetaria en EEUU

El presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, se encuentra actualmente en el centro de una investigación penal abierta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, una medida que, según el propio Powell, es consecuencia de las “amenazas y presiones constantes” ejercidas por la administración del presidente Donald Trump.

Oficialmente, el caso está vinculado a su testimonio ante el Senado respecto a la remodelación de la sede del banco central en Washington, cuyo costo habría aumentado de 2 500 a 3 100 millones de dólares, cifra que Powell ha refutado. No obstante, el mandatario de la FED, cuyo período concluye en mayo próximo, ha advertido que se trata de una represalia política.

A través de un video publicado anoche, Powell calificó la investigación de “pretexto”, resultado directo de su conflicto continuo con el Gobierno de Trump por la política de tasas de interés. Subrayó que todo responde a las “amenazas y presiones constantes” más amplias por parte de la actual administración.

“La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fija las tasas de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá al público, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, enfatizó el funcionario.

Powell argumentó de manera contundente que “esto trata sobre si la Fed podrá continuar fijando las tasas de interés según la evidencia y las condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria será dirigida por presión política o intimidación”.

Analistas y medios locales han alertado que la decisión de abrir esta pesquisa envía un mensaje potencialmente intimidatorio no solo a Powell, sino también a sus sucesores en el cargo, amenazando la tradicional independencia operativa de la institución.

La cadena CNN reseñó que los persistentes ataques de Trump contra Powell hacen suponer que, de aquí en adelante, estaría afectada la independencia política de la FED, ya que quien ocupe el cargo después de mayo enfrentaría presiones continuas.

El propio ocupante de la Casa Blanca ha sugerido en el pasado que el presidente de Estados Unidos debería tener voz en las decisiones sobre las tasas de interés, una postura que ha generado desagrado entre inversionistas y economistas, quienes defienden la autonomía del banco central para garantizar la estabilidad económica.

Comparte este artículo

Cuadrando la caja

Producción de alimentos en Cuba

Mercado cambiario en Cuba (Parte II)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *